El ideal del renacimiento y el contemporáneo

El ideal del renacimiento era ser polímata, aprender del mundo en todos sus aspectos, y disfrutarlo de la misma manera: hacer música, hacer poesía, hacer matemáticas, hacer filosofía, todo durante la misma vida ¿Acaso el ideal contemporáneo de tener dinero, de ser financieramente independiente, de beber alcohol, de tener un trabajo monótono, de perder el tiempo haciendo tonterías porque uno no tiene nada de energía ya car el trabajo o los estudios —que uno hace solo para poder tener después trabajo y dinero— se la han robado toda,,, es mejor? ¡¿Crees que estamos mejor ahora?!

El señor expresidente tiene una noviecita nueva

El expresidente de México tiene una nueva novia, una joven rubia y, quizás, loca —car hay que estar muy loco para querer estar con ese payaso—; me informaron de esta noticia mientras yo escuchaba una música tan azucarada que esta sigue siendo dulce a pesar de la edad;;; esto me hizo pensar en la tonta obsesión por la juventud ¿Por qué hay tanta gente que hace todo lo posible por tener juventud, si la juventud ha demostrado ser tan absurda e ingenua?

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Sobre definir la felicidad en términos de algo más

Quizá la felicidad (la alegría) no debe ser definida en términos de otra cosa sino en la experiencia de felicidad misma. Inherente a nuestro ser, inmaterial. Pienso en aquellos que la reducen a términos neurocientíficos, o quienes la reducen a otras ideas o emociones, o quienes quieren dar explicaciones cuasi matemáticas (uno es feliz cuando tiende a la unidad…). No puede explicarse universalmente un estado del alma con una regla (mi alma es feliz si encuentra paz o simplicidad…). No puede explicarse por qué de repente surge «felicidad» con una combinación (¿De dónde salió la felicidad con ese estado que supuestamente la genera?). No puede haber explicaciones de surgencia en una teoría, decir que algo surge no es explicar.

La felicidad siempre ha estado ahí, la felicidad infinita en mi alma eterna, solo es afectada por las diversas circunstancias.

De cualquier manera sé que:

  1. Ya sea un estado de mi alma en general o una parte específica, está en mí siempre, es mi alma misma. Y por lo tanto…
  2. No obtengo felicidad de las cosas y no surge ningún me es dada. Solo las circunstancias me la afectan, cómo afectan usualmente toda mi alma. Pero la forma última en que voy a «conseguir» felicidad será la circunstancia que la límite menos, no la que dé paridad o unidad o paz o algo así. La unión o cualquier fenómeno no genera felicidad, sino que en esa circunstancia que la felicidad está menos limitada.

Un mundo mejor es inconcebible si la igualdad también lo es

Anoche, después de platicar —no tanto por gusto como por la fuerza de las circunstancias— con un historiador del estado, entendí que el motivo principal por el cual es imposible para muchos pensar en, y actuar para buscar, un mundo mejor, es que les parece inaceptable creer que todos somos iguales o que todos tenemos el mismo potencial intelectual.

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Tú que nunca tuviste la confianza

Tú que nunca tuviste la confianza de darme tu número telefónico. Cuando camines por el parque y te encuentres a un hombre solitario junto a una guitarra que parece no haber sido tocada en semanas, bebiendo de una petaca plateada, no huyas ni le temas pensando que es un extraño vicioso peligroso… Quédate tranquila, pues bien podría ser no un extraño sino tu amigo vicioso y peligroso, que no logró invitarte a beber en el parque porque no te pudo llamar porque no supo tu número telefónico.

Permite tu ignición

¿Quién puede culpar a ese hombre porque pienses tanto en él? Yo no lo culpo, yo te culpo a ti, princesa, por no reconocer tu propio potencial fantástico, joven y bella mujer que fácilmente podría incendiar el mundo con su fuego ultracandente. Así que enciéndete, permite tu ignición, y vuélvete piromaniaca, que incluso yo, solidariamente, estaría dispuesto a ser quemado por ti.