Con los Ojos Abiertos

Es suficiente, ya no aguanto más, mírame a los ojos, no seas cobarde, como toda esa gente deliciosa que no puedo lamer porque se resbala de mis manos, haciéndose resbalosa cuando la agarro, a pesar de ser tan rugosa; hazlo ya o no me dejarás otras opción que no sea obligarte a mirarme.   Permíteme mirarte, sentir los haces de luz que reflejan tus ojos verdes chocar contra mis ojos azules ¡Vaneßa! Nuestras miradas juntas son cian.

Abre ya los ojos, no los cierres. Gira tu cabeza hacia mí, directo, sin miedo, solo con exquisita emoción.

Mírame ya, porque si no lo hacen, te tendré que besar, pues no hay otro remedio para las ansias que me provocas, si no puedo degustar tus ojos de miel, tendré que tomar tus labios de caramelo.

Quiero ver tus ojos negros, aunque el negro sea un color que no pueda ser visto.

Quiero ver tus ojos cafés, aunque el café sea un nombre horrible para un color que sería mejor clamado miel, miel cristalina y brillante.

Mírame, porque si no me miras menos notarás que estoy a punto de traicionarte, que estoy a punto de hacer aquello que crees que evitarás…

Mírame porque si no me miras no podrás decir que hiciste todo lo que pudiste para prevenir que sucediera lo inesperado, y que aún así yo lo hice suceder… et yo quiero que lo dijeres.

Dispárame tu profunda mirada, y no la quites por cualquier motivo, sé valiente y no te asustes, porque ahora voy a besarte… con los ojos abiertos.

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