Sobre definir la felicidad en términos de algo más

Quizá la felicidad (la alegría) no debe ser definida en términos de otra cosa sino en la experiencia de felicidad misma. Inherente a nuestro ser, inmaterial. Pienso en aquellos que la reducen a términos neurocientíficos, o quienes la reducen a otras ideas o emociones, o quienes quieren dar explicaciones cuasi matemáticas (uno es feliz cuando tiende a la unidad…). No puede explicarse universalmente un estado del alma con una regla (mi alma es feliz si encuentra paz o simplicidad…). No puede explicarse por qué de repente surge «felicidad» con una combinación (¿De dónde salió la felicidad con ese estado que supuestamente la genera?). No puede haber explicaciones de surgencia en una teoría, decir que algo surge no es explicar.

La felicidad siempre ha estado ahí, la felicidad infinita en mi alma eterna, solo es afectada por las diversas circunstancias.

De cualquier manera sé que:

  1. Ya sea un estado de mi alma en general o una parte específica, está en mí siempre, es mi alma misma. Y por lo tanto…
  2. No obtengo felicidad de las cosas y no surge ningún me es dada. Solo las circunstancias me la afectan, cómo afectan usualmente toda mi alma. Pero la forma última en que voy a «conseguir» felicidad será la circunstancia que la límite menos, no la que dé paridad o unidad o paz o algo así. La unión o cualquier fenómeno no genera felicidad, sino que en esa circunstancia que la felicidad está menos limitada.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *