El señor expresidente tiene una noviecita nueva

El expresidente de México tiene una nueva novia, una joven rubia y, quizás, loca —car hay que estar muy loco para querer estar con ese payaso—; me informaron de esta noticia mientras yo escuchaba una música tan azucarada que esta sigue siendo dulce a pesar de la edad;;; esto me hizo pensar en la tonta obsesión por la juventud ¿Por qué hay tanta gente que hace todo lo posible por tener juventud, si la juventud ha demostrado ser tan absurda e ingenua?

Cuando son jóvenes, quieren ser viejos pronto para poder hacer todas esas cosas maravillosas que pueden hacer los ancianos, aunque a menudo esas son sólo unas cuantas actividades sexuales o viciosas en la imaginación de los jóvenes o, peor aún, la falsa y enajenante independencia económica. Cuando son viejos, quieren volver a ser jóvenes, para poder hacer todas esas cosas que ya no pueden hacer, porque tienen que trabajar todo el tiempo para conseguir dinero, y se sienten ya demasiado incapaces de aprender nuevas habilidades y virtudes, o de cambiar sus vidas… O peor aún, quieren ser jóvenes de nuevo para poder hacer las cosas sexuales o viciosas que no pueden hacer ya — ¡qué ironía!—. Según esta idea, nunca somos capaces ni independientes, nunca tenemos buen sexo, y nuestra vida siempre carece de sentido o satisfacción… Y así, siendo un proletario que se enfrenta a esta contradictoria y loca angustia de la edad, llega la noticia de un poderoso millonario, con la independencia y el dinero —y el tiempo— para hacer algo vicioso o virtuoso, que un nuevo esclavo sexual tiene que satisfacer cualquier deseo animal suyo.

Mientras tanto, el violonchelo y el piano suenan, juntos, dulcemente.

¿Debemos permitir que nos moleste? ¿Tiene el ex presidente una vida que no podremos disfrutar nunca? Con todo el dinero, todas las esclavas sexuales, todo el poder… ¡No! Nosotros podemos hacer la revolución, y ganarlo todo para nosotros; y para el sexo, podemos aprender a hacer el amor, no hay necesidad de esclavas sexuales… Pero, sobre todo, podemos no ser tan tontainos como ellos. Por eso, no nos obsesionemos con la edad, sino que tratemos de aprender y hacer todo lo que queramos, sin pensar en nuestra edad, y sin convertirnos en animales, pues, como dice Séneca, «la vida no es corta si sabemos usarla», y la mejor manera de usarla es la manera filosófica.

El señor expresidente, incluso con todas sus orgías en camas de oro, nunca podrá saborear la dulzura de un violonchelo y un pianoforte, haciendo el amor de verdad.

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