Tú que nunca tuviste la confianza

Tú que nunca tuviste la confianza de darme tu número telefónico. Cuando camines por el parque y te encuentres a un hombre solitario junto a una guitarra que parece no haber sido tocada en semanas, bebiendo de una petaca plateada, no huyas ni le temas pensando que es un extraño vicioso peligroso… Quédate tranquila, pues bien podría ser no un extraño sino tu amigo vicioso y peligroso, que no logró invitarte a beber en el parque porque no te pudo llamar porque no supo tu número telefónico.

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